lunes, 12 de marzo de 2012

Don't let the bastards get you down - Kris Kristofferson



Kris Kristofferson




La carrera musical de Kris Kristofferson, en lo que producciones discográficas se refiere, comenzó a declinar a finales de los setenta, adentrándose en un largo y oscuro túnel de casi dos décadas. La causa de esa travesía por el desierto tuvo mucho que ver con el acentuado activismo político en el que se vio envuelto el actor y cantante a lo largo de los ochenta.

Sus principales acciones en ese sentido fue la grabación de dos discos contundentes, Repossessed (1986) y Third World warrior (1990). Es éste último, 'El guerrero de la Tercera Guerra', el que recoge las canciones más interesantes, entre ellas, la seleccionada para inaugurar este blog.

El disco se abre con toda una declaración, "Si no le gusta, señor, no me importa", para proseguir con un recorrido por denuncias de diversos conflictos internacionales en los que la administración estadounidense había jugado un papel bastante activo, desde el cautiverio de Nelson Mandela a los desaparecidos durante la dictadura Argentina o la lucha de los rebeldes sandinistas en Nicaragua.

La canción elegida es Don' let the bastards (get you down), que podríamos traducir como 'No dejes que los bastardos te desanimen'. Actualmente es una de las más populares de Kristofferson en sus recitales, convenientemente actualizada. Y no es que sea una gran canción, pero sólo esa línea, interpretada con la fuerza habitual de Kris, vale por todo el tema. Destila energía, rabia y compromiso.

Por otro lado, la canción tiene también una historia curiosa relacionada con Sinéad O´Connor.

El 3 de octubre de 1992 la cantante acudió al programa Saturday Night Live como invitada musical. Interpretó a capella el tema War, de Bob Marley, como protesta por los abusos sexuales de sacerdotes de la Iglesia Católica, cambiando para la ocasión el término "racismo" por "abuso de menores". Al terminar, esgrimió ante la cámara una foto del Papa Juan Pablo II mientras gritaba "¡El mal!". Al tiempo que la rompía, vociferaba "¡Lucha contra el verdadero enemigo!". El escándalo estaba servido.

Dos semanas después se celebraba en el Madison Square Garden un multitudinario concierto por los treinta años de carrera de Bob Dylan. Sinéad O'Connor estaba entre los asistentes, y tenía previsto cantar I believe in you. El público la recibió con abucheos, y tras varios minutos de tensa espera y algún intento por empezar a cantar, decidió interpretar War una vez más con toda su rabia. Dejó el escenario hecha polvo.

Kristofferson, que había resaltado el valor y el compromiso de O'Connor al presentar su actuación, acudió a abrazarla y le susurró: "Hey, Sid, don't let the bastards get you down".


No dejes que los bastardos te desanimen

Están matando bebés en nombre de la libertad.
Ya hemos pasado antes por esta triste situación.
Nos dejaron meter mano más de lo que deberían
y ahora es muy tarde para engañarnos.

Hemos visto a los asesinos, a los visionarios
Asesinatos a sangre fría ante tus ojos
Ellos tienen hoy el poder, el dinero y las armas
Está volviéndose difícil escuchar sus mentiras.

Sólo me pregunto lo que hubiera hecho mi padre
si hubiera visto en lo que han convertido su sueño.
Tengo que seguir fiel a lo que me enseñó:
"Intenta decir la verdad y mantente en tu sitio.
No dejes que los bastardos te desanimen"


(Hablado)
Bombardearon Bagdad hasta devolverla a la edad de piedra
Sin parar durante 40 adías.

Los mataron en sus casas y en sus autopistas.

Ahora, después de una década de sanciones paralizantes
estamos hablando de volver allí
y hacer lo mismo de nuevo.
Luchar contra el terrorismo.

Sólo me pregunto lo que hubiera hecho mi padre
Si hubiera visto en lo que han convertido su sueño
tengo que seguir fiel a lo que me enseñó:
"Intenta decir la verdad y mantente en tu sitio.
No dejes que los bastardos te desanimen"



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